Hay que renacer con el alba, no importa nuestros pesares, nuestros compromisos laborales, financieros, nuestros problemas personales…en fin, nada puede empañar la belleza de un día, de un nuevo amanecer.

Todo esto significa, que la vida nos sonríe y hay que celebrarla. Empieza a festejar, que estás vivo(a).Muchos no tienen esa suerte.

Aprovecha cada oportunidad, para ser feliz desde el momento que despiertes en tu cama, desde que abres tus ojos y sientes que la luz ilumina tu rostro, a través de la tímida abertura de la ventana, de tu habitación. Si no tienes ventanas, pues no importa ,imagínatelo eso será más significativo.

Levántate con energía, dispuesto(a) a expresar tus mejores sentimientos: amor, ternura, comprensión. Besa y abraza a tus seres queridos; si estás sólo no te preocupes, seguro que tu semblante atraerá demostraciones de afecto, una vez estés en actividad.

Debes sentirte enamorado de todo lo que haces y de todo lo que te rodea.
¡Exprésate!..No te guardes nada. Recuerda que las oportunidades no se repiten y los momentos nunca son iguales.Sobretodo, no permitas que nada perturbe tu paz interior y tu disposición a ser feliz.

No te enfrasques en discusiones estériles, tratando de imponer tu punto de vista, como el válido. No olvides que nadie es dueño de la verdad y debemos respetar los pensamientos e ideas de otros. Eso es sabiduría.

Disfruta en cada nuevo día. Has ganado la batalla ¡Estás vivo!

Por último, pon en práctica la frase que dice “Si la vida te da limones…haz una buena limonada... ¡Se feliz!




Creer, es el primer paso para alcanzar las metas propuestas. Cuando perdemos la convicción en nuestros propios objetivos y proyectos, perdemos la cristalización de nuestros más hermosos sueños.

Cristalizar un sueño es el primer paso, es visualizar nuestros propósitos. Y si dejamos de creer en ellos, se apaga esa llama candente de la vida, que te impulsa, que te despierta y te mueve a hacer…”la motivación”. Para algunos, estar motivado es un arte, ya que las mejores ideas surgen en ese proceso. Es el mejor momento para actuar, es el momento de empezar a tomar decisiones.

Durante ese proceso de automotivación, se generará la energía más efectiva, una fuerza cargada de ganas de vivir y de crear.

Plantéate las siguientes interrogantes: ¿Cuáles son tus sueños? ¿Cuántos has concretado? ¿Has creído verdaderamente en ellos? ¿Eres de los (as) que piensas, que los sueños son irrealizables?

Mientras razonas cada pregunta, estás entrando en lo más íntimo de ti mismo. Es lo más recomendable, mantener una comunicación reflexiva, con nuestro propio ser y fortalecer nuestro autoconocimiento

Como lo decía al inicio, es cuestión de creer, creer en sí mismo, de tener “FË”, en nuestros sueños, en nuestros propósitos y dejar que la emergía del positivismo y la seguridad fluya y se desarrolla en nuestro interior.

Pretendemos en muchas ocasiones ampliar nuestros conocimientos sobre temas diversos, sobre comportamientos y conductas ajenas; pero realmente ¿Hemos dedicado tiempo a conocernos más íntimamente? Hay que empezar a realizar ese viaje a nuestro interior, conociendo nuestras debilidades y fortalezas, nuestros miedos y pasiones; solo así podremos comprender mejor a quienes nos rodean.

Sabemos, que no es tarea fácil, pero al lograrlo, podremos mirar nuestro alrededor con mayor atención y comprobar que los tropiezos, nunca serán fracasos sino oportunidades.
Y si hablamos de sueños…. Ellos, siempre se cristalizarán, en logros alcanzados, porque habremos aprendido a creer en nosotros mismos.

“Solo tan alto a donde alcanzo puedo crecer, solo tan lejos a donde exploro puedo llegar, solo en la profundidad en la que miro puedo ver, solo en la medida en la que sueño puedo ser"

Karen Ravn



La mejor sonrisa es la que se lleva en el alma, la que puede entregarse y seguir sonriendo.

La mejor sonrisa es la que nace espontáneamente, se crece en el amor y se fortalece en el caos.

La mejor sonrisa es la que no muere con el día, sino que renace constantemente.

La mejor sonrisa, es la que puedes compartir sin mentiras.



La mejor sonrisa es la que puedes dar, aunque tu corazón esté triste.




La mejor sonrisa es la que no se agotará nunca.

La mejor sonrisa es la que le das a tus hijos.

La mejor sonrisa es la que guardas para entregársela a la persona que amas.

La mejor sonrisa es la puedes ofrecer siempre.

Siempre que me ha tocado decidir entre llorar y reir,he decidido lo mejor para mí.Lo más fácil empezar a sonreir,al instante mis ojos dejan de estar húmedos y puedo ver la vida con más optimismo,allí no hay lugar para el enojo ni para tristeza.Sonreir es el abono que necesita el almapara llenar tu interior de alegría. Una sonrisa es nuestra mejor elección.



El rol más difícil de cumplir en la vida de una mujer, es el de madre. Cuando tenemos por primera vez un hijo en los brazos, sentimos una emoción indescriptible y fluye en nuestro interior el deseo de mimar y proteger aquel cuerpecito delicado que se amolda a nuestro pecho y se acurruca buscando ese calor que necesita, reconociendo estar en el sitio que le corresponde.
Así pasa el tiempo, en ese compenetrarse madre e hijo. El pequeño sabe que puede tener a mamá, allí a su lado, lo percibe. Esla lucha ,por asirse a la vida y ese saber inconsciente, que le lleva a calmarse, cuando escucha los pasos de su madre ,cuando percibe su olor , cuando siente sus manos ,tomando su pequeña cara y llevando su seno hasta su boca para alimentarle. Esto es otra experiencia maravillosa en este binomio de amor.
Nos desvivimos por darle a ese pequeño todo aquello que está a nuestro alcance, tanto en el plano afectivo como en el material.
En ocasiones podemos contar con un compañero (el padre, claro está) pero en la mayoría de los casos su ausencia es notoria, bien sea, porque no convive en el hogar o en otras ocasiones porque, aun conviviendo, pareciera no existir.
Ya lo sé, no todos, ¡claro!, hay unos pocos padres-madres que son ejemplares, pero hay que buscarlos con lupa.
El niño continúa en su evolución y ya cuando empieza a caminar ¿cuentas veces nos repetimos? ¡Al fin mi bebé ya se hace grande! Y que felicidad nos invade.
Cada etapa trae consigo su lista de instrucciones. Hay que cuidar que el bebe no vaya a parar al suelo y darse un golpe ya que cogería miedo.
Como es de agotadora esta etapa. Hay que tener mucha paciencia y organizarse en las labores del hogar y en las responsabilidades laborales.
Esto es importante, ya que si no sabes administrar bien tu tiempo, te precipitas al caos. Bien puedes perder tu trabajo o decepcionar a tu pareja, si la tienes, ya que ni para él te quedará tiempo.
El crecimiento continúa y cada etapa es diferente. Debes ser su amiga de juego, le acompañas al colegio, le ayudas en las tareas escolares, le justificas con la maestra si se quedó dormido y no cumplió lo asignado, le llevas al cine, te ocupas de su aseo e higiene personal, y así pasa el tiempo… y sin darte cuenta continúas haciendo lo mismo… año tras año.
Ya tu hijo ha crecido es un adolescente. Esta es la peor de las etapas, las instrucciones aquí no sirven de nada (y no se puede devolver a fábrica).
Los cambios no solo suceden en su cuerpo, sino que ahora son ellos los que quieren imponer sus reglas y tú luchas por imponer las tuyas. En esta lucha de poder, en la que nos desgastamos ambos, él piensa que si accede a los requerimientos de su madre o padre será un sometido o sometida, por lo que prefiere ser un rebelde sin límite.
Allí es donde como madres empezamos a analizar donde estuvo la falla. Cuáles de las instrucciones no cumplimos. Bien claro está que aquí también hay excepciones pero ¡vaya! en mi caso las instrucciones se me perdieron en algún cajón. Pero no la paciencia ni la tolerancia. Cuando siento que una me va a fallar, me apoyo en la otra, son mis muletas preferidas. Hay que estar clara que en cualquier momento, la pugna será ardua y que ese binomio de amor será una ecuación de alta dificultad.
Personalmente como madre, creo que lo hice bien pero tal vez si le preguntamos a nuestros hijos nos llevemos sorpresas. Es por eso que sostengo que ser madre es la profesión más difícil que existe. Nos preparamos en la universidad de la vida, realizamos estudios de profesionalización, nos examinan en la adolescencia de nuestros hijos, aprobamos a veces con mucho dolor, causado por palabras que hemos dicho y hemos escuchado, por acciones que no debieron pasar pero fueron inevitables
Lo cierto es que solo sabremos si lo hicimos bien cuando la vida nos permite ver a nuestros hijos convertidos en hombres y mujeres, es decir, en padres y madres, capaces de comprender y dar gracias a Dios por haber tenido una madre que olvidó las instrucciones en algún cajón y que pudo con tolerancia y paciencia no perder la lucha, solo necesita recordar que ella y su hijo siempre fueron y serán un binomio de amor.



Mi intención es hablar de ese mundo emocional,donde encaja cada vida,pero sería muy complejo y amplio.Prefiero compartir este relato a manera de cuento,de mi autoría .
Espero les guste.

Una tarde de un día cualquiera, los sentimientos más intensos, decidieron desbordarse. El amor fue el primero que se alejó, entonando una dulce melodía y disfrutando de su período de libertad, al observar que el odió parecía seguirlo, lo ignoró y apresuró su marcha.

Desde lejos, se despidió de ternura, era la primera vez que se separaban, y a voces le dijo:

-debes encontrar a ilusión sin ella, no podré volver, cuando la encuentres…lo sabré y nos reuniremos nuevamente.

La ternura empezó a caminar sin rumbo, se tropezó con la esperanza, y trató de no perderle de vista, los resultados no fueron los que esperaba, se encontró en una encrucijada. Estaba totalmente perdida.

Decidió sentarse, debajo de un frondoso árbol, preocupada, sino encontraba a ilusión el amor estaría ausente, mucho tiempo y ella sin amor no tenía sentido.

El tiempo transcurría, ternura había perdido su brillo, y elocuencia. Se encerró en un silencio muy personal, fue tristeza la que se acercó, al ponerle la mano en su rostro, sus ojos brillaban sin poder contener las lágrimas que resbalaban por sus mejillas.

Una brisa tenue empezó a sentirse, golpeaba su rostro, mientras secaba sus lágrimas, de inmediato tristeza siguió su camino, muy cerca una figura se acercaba y su sombra acaparó a ternura por completo… giró su rostro y besó sus labios, una energía contundente envolvió aquella escena, eternizando esa unión en una imagen sublime, no hubo tiempo para preguntarle quién era.

Le miró fijamente y pronunció estas palabras: “mientras estemos unidas, nunca habrá lágrimas”, sellando su alianza con un beso, que se consagró con la presencia de amor.

Así es la vida, son los sentimientos los que mueven nuestro mundo emocional, el amor es capaz de llenar cualquier vacío, de curar nuestras penas, pero todo eso, lo puede hacer porque se fortalece con la presencia de otros sentimientos que lo alimentan.

Un amor sin ternura, es como una rosa sin aroma , un amor sin ilusión, es como un árbol sin frutos.

Con la tecnología de Blogger.

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COACH LUZ NAVA