El rol más difícil de cumplir en la vida de una mujer, es el de madre. Cuando tenemos por primera vez un hijo en los brazos, sentimos una emoción indescriptible y fluye en nuestro interior el deseo de mimar y proteger aquel cuerpecito delicado que se amolda a nuestro pecho y se acurruca buscando ese calor que necesita, reconociendo estar en el sitio que le corresponde.
Así pasa el tiempo, en ese compenetrarse madre e hijo. El pequeño sabe que puede tener a mamá, allí a su lado, lo percibe. Esla lucha ,por asirse a la vida y ese saber inconsciente, que le lleva a calmarse, cuando escucha los pasos de su madre ,cuando percibe su olor , cuando siente sus manos ,tomando su pequeña cara y llevando su seno hasta su boca para alimentarle. Esto es otra experiencia maravillosa en este binomio de amor.
Nos desvivimos por darle a ese pequeño todo aquello que está a nuestro alcance, tanto en el plano afectivo como en el material.
En ocasiones podemos contar con un compañero (el padre, claro está) pero en la mayoría de los casos su ausencia es notoria, bien sea, porque no convive en el hogar o en otras ocasiones porque, aun conviviendo, pareciera no existir.
Ya lo sé, no todos, ¡claro!, hay unos pocos padres-madres que son ejemplares, pero hay que buscarlos con lupa.
El niño continúa en su evolución y ya cuando empieza a caminar ¿cuentas veces nos repetimos? ¡Al fin mi bebé ya se hace grande! Y que felicidad nos invade.
Cada etapa trae consigo su lista de instrucciones. Hay que cuidar que el bebe no vaya a parar al suelo y darse un golpe ya que cogería miedo.
Como es de agotadora esta etapa. Hay que tener mucha paciencia y organizarse en las labores del hogar y en las responsabilidades laborales.
Esto es importante, ya que si no sabes administrar bien tu tiempo, te precipitas al caos. Bien puedes perder tu trabajo o decepcionar a tu pareja, si la tienes, ya que ni para él te quedará tiempo.
El crecimiento continúa y cada etapa es diferente. Debes ser su amiga de juego, le acompañas al colegio, le ayudas en las tareas escolares, le justificas con la maestra si se quedó dormido y no cumplió lo asignado, le llevas al cine, te ocupas de su aseo e higiene personal, y así pasa el tiempo… y sin darte cuenta continúas haciendo lo mismo… año tras año.
Ya tu hijo ha crecido es un adolescente. Esta es la peor de las etapas, las instrucciones aquí no sirven de nada (y no se puede devolver a fábrica).
Los cambios no solo suceden en su cuerpo, sino que ahora son ellos los que quieren imponer sus reglas y tú luchas por imponer las tuyas. En esta lucha de poder, en la que nos desgastamos ambos, él piensa que si accede a los requerimientos de su madre o padre será un sometido o sometida, por lo que prefiere ser un rebelde sin límite.
Allí es donde como madres empezamos a analizar donde estuvo la falla. Cuáles de las instrucciones no cumplimos. Bien claro está que aquí también hay excepciones pero ¡vaya! en mi caso las instrucciones se me perdieron en algún cajón. Pero no la paciencia ni la tolerancia. Cuando siento que una me va a fallar, me apoyo en la otra, son mis muletas preferidas. Hay que estar clara que en cualquier momento, la pugna será ardua y que ese binomio de amor será una ecuación de alta dificultad.
Personalmente como madre, creo que lo hice bien pero tal vez si le preguntamos a nuestros hijos nos llevemos sorpresas. Es por eso que sostengo que ser madre es la profesión más difícil que existe. Nos preparamos en la universidad de la vida, realizamos estudios de profesionalización, nos examinan en la adolescencia de nuestros hijos, aprobamos a veces con mucho dolor, causado por palabras que hemos dicho y hemos escuchado, por acciones que no debieron pasar pero fueron inevitables
Lo cierto es que solo sabremos si lo hicimos bien cuando la vida nos permite ver a nuestros hijos convertidos en hombres y mujeres, es decir, en padres y madres, capaces de comprender y dar gracias a Dios por haber tenido una madre que olvidó las instrucciones en algún cajón y que pudo con tolerancia y paciencia no perder la lucha, solo necesita recordar que ella y su hijo siempre fueron y serán un binomio de amor.

3 comentarios:

  1. thamara says:

    Es el rol más difícil y más hermoso de una mujer, mi vida se divide en un antes y después de mi hija y nada se compara con el después porque el aprendizaje es demasiado grande e infinito, todos los días aprendemos y nos nutrimos de esos pequeños maestros que son nuestros hijos.... La mayor bendición de Dios.

  1. Rebecca says:

    HOLA AMIGA
    es increíble, pero cada fase de crecimiento es tan diferente como compleja. Yo creo que ni los psicólogos han podido dar con un remedio clave para cada una de ellas. Y por más que los padres brinden o quieran brindar sus experiencias, mucho mßas difícil es competir con esa fuerza que los adolescentes llevan consigo para sentirse grandes y más fuertes y más "sabiondos" que los mismos padres.

    Pero pienso que nunca hay que dejarse vencer. Con inteligencia y paciencia el adolescente sabrá escoger y hacer su camino apropiado en la vida.

    un saludo cordial^^
    Rebecca
    http://recuerdosbellosdeamor.blogspot.com
    http://deseosderebecca.blogspot.com
    Te invito a visitarme y a seguirme.
    Te gustará!

    un abrazo^^

  1. Gracias,Rebecca,por leerme y dejar tu opinión.Me siento halaga,de saber que te gusta lo que escribo. He visitado uno de tus blogs y me encantó.Volveré para seguirte.Un abrazo.

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