Existen Ataduras Emocionales, cuando la persona protagonista de la misma, se encuentra sumergido (a), en un contexto familiar, social o laboral, que le lleva a doblegar su voluntad constantemente, en función de satisfacer, complacer y o aceptar, situaciones, condiciones o planteamientos de otras personas de sus entornos; con el fin, de evitar en muchas ocasiones, generar o que surjan perturbaciones y malestares que no quiere ni sabe manejar.

Estas ataduras, son hilos invisibles que van inmovilizando nuestra capacidad de acción y reacción y promoviendo las relaciones de dependencia.

Depender de otros trae como resultado la involución personal, donde no hay crecimiento.

De forma consciente o inconsciente vamos permitiendo que decidan por nosotros, que tomen la iniciativa antes que podamos decidir… así, poco a poco vamos perdiendo nuestra capacidad de resolución y nos abandonamos en manos de quien ha tomado el papel de nuestro salvador.

En ocasiones, esto lo hacemos por comodidad, en otros casos por que estamos invadidos por algún sentimiento de culpa, que nos induce a callar para no herir o contrariar a nuestro(a) controlador(a), permitiéndole que se inmiscuya en nuestra vida, condenándonos a la infelicidad.

No permitas, que nada ni nadie te quite el derecho a ser feliz, a ser tú mismo (a) ¡LUCHA!. ¡Corta esas cuerdas invisibles que te atan!

Entierra tus miedos, tus culpas, tú apego a la comodidad, tus prejuicios sociales, tus rutinas y todo aquello que son tus más pesadas cargas.

Una vez dado este paso, y vencidas estas resistencias comenzarás el camino hacia “la Libertad”

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