El dialogo es el proceso más civilizado dentro de cualquier ámbito de la comunicación interpersonal.
La RAE (Real Academia Española) define esta palabra como: Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos, y/o discusión o trato, en busca de avenencia.

Cabe hacer algunas preguntas reflexivas, antes de entrar en el tema:
¿Consideras que sabes dialogar? ¿Eres capaz de mantener una conversación, donde se toquen tópicos contradictorios a tus puntos de vista? ¿Crees, que siempre tienes la razón, y mantener un dialogo es perder el tiempo? ¿Temes perder el control de tus emociones, mientras mantienes una plática o conversación?

Si has respondido a todas las interrogantes afirmativamente...Es urgente, que aprendas a dialogar, de lo contrario, siempre tendrás problemas comunicacionales, lo que te conduce a entrar en la tipología de una persona conflictiva, irracional, y prepotente, cuyas relaciones interpersonales no son afortunadas, sumado a que tus buenos modales y educación terminan muy mal parados.

Pero, no te preocupes, todo en la vida tiene solución, claro todo depende, que quieras fortalecer esas debilidades y transformarte en una persona apta para mantener un dialogo sin llegar a discutir, cuando sientes que la pugna por tu verdad parece perdida.

COMO EVITAR LAS DISCUSIONES MIENTRAS DIALOGAMOS:

Hay quienes piensan, que la mejor forma de no entrar en discusión, es no dar oportunidad a que se produzca.

Su primero mandamiento es: Nunca hablar de política, ni de religión.
Otros, consideran que la mejor forma de evitar una discusión es: CALLAR, evitar la comunicación o simplemente cortar el dialogo, con frases como: “no quiero hablar de ese tema”,” Déjalo hasta allí” o simplemente levantarse y dejar a su interlocutor con la palabra en la boca.

Es decir, para este tipo de personas: “El camino fácil siempre lleva al mismo lugar” (pensamiento a sistémico). Evitar el problema, de que se nos vayan los tiempos, porque no somos capaces de controlar nuestras emociones en una plática, NO ES LA SOLUCIÓN , Solo es un sentimiento de COMODIDAD, donde el problema continua latente.

La verdadera solución sería darle la cara a la situación, dialogar y aprender a controlar esas emociones que nos desequilibra, el camino más sencillo es reconocer que somos parte de un problema, y afrontarlo.

Existen varias normas, que conocemos desde la infancia, hay que seguir aplicándolas en nuestro entorno, ya que forman parte de nuestro nivel sociocultural, la más importante es:

El Respeto: Debemos respetar a nuestro interlocutor, sin excepción. A veces, respetamos más a un extraño que a un miembro de nuestra familia; tal vez por ese tema de la confianza, pues no, el respeto tiende a ser mutuo, solo cuando damos el ejemplo.

El tono de voz: recuerda que quien grita nunca tiene la razón, pues hay que hablar con un tono de voz adecuado, hay una frase que dice “habla solo, cuando tu palabra sea tan dulce como tu silencio”.

Escuchar con atención: No existe dialogo, si no hay una actitud de interés hacia quien habla y hacia la búsqueda de un acuerdo o solución, a la situación que se plantea; dicen que Dios hizo el hombre, con dos orejas y una boca, con la intención que aprendiera a escuchar más de lo que es capaz de hablar. Tenemos que utilizar mejor nuestras orejas, No solo sirven para colgar pendientes o ajustar nuestras gafas.

El turno de palabra: Lo más difícil, es permanecer callados, mientras se tocan aspectos que disciernen de nuestros puntos de vista. Si logramos hacerlo, estamos actuando como seres racionales, interesados verdaderamente en buscar avenencia a lo que se plantea.

Elegir el momento oportuno: La prudencia es una excelente virtud, para un dialogo ameno y asertivo, nunca intentes establecer una plática si estás enfadado (a), o estresado (a), los resultados serán negativos.

Nunca dejes de decir aquello que consideras debe ser tema de conversación, ya que al ahogar tus palabras, ahogas tu voluntad, llenando tú interior de emociones desagradables.

En síntesis, dialogar sin caer en discusiones estériles, es una tarea de cada cual, en cualquier entorno donde interactuamos. El punto de partida, es aceptar que nadie es dueño de la razón.
Y recordar que la mejor comunicación es aquella que puede llegar al final y sellarse con un abrazo, un beso o una palmadita en el hombro, dónde quedaron aclaradas dudas, inquietudes o la solución que necesitabas.

4 comentarios:

  1. Anónimo says:

    EXCELENTE TEMA

  1. Anónimo says:

    El dialogo es el mejor arte en una sociedad, sin el no existiría.
    Luisa

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