
Si proyectamos lo que no somos, con el afán de vendernos como “Personas Adecuadas” sin hacer ningún esfuerzo para alcanzar ese objetivo, estamos empezando a engañarnos y a engañar a los otros, a aquellos que nos ven a través del prisma de sus emociones.
La proyección de una imagen falsa de si mismo, consiente o inconscientemente va a generar en los receptores de la misma, creer en esa imagen, aceptar lo que nos han vendido, que siempre será lo mejor. Todo lo verdadero y tal vez no tan bueno, queda oculto, pero latente.
La convivencia, la confianza, las circunstancias y todas aquellas variables que se escapan de la mano, permiten a la persona ser tal como es, sin poder evitarlo y es cuando se desata un torrente de emociones desbordadas que afectan tanto a los protagonistas del evento como a sus entornos.
Diversas situaciones se van dando poco a poco. El receptor descubre que ha comprado un “Fiasco”, y el emisor descubre que ya no puede seguir distorsionando el concepto de quien es, el cual sale a la luz constantemente, desencadenando la emoción más dañina para quien la experimenta “La decepción”.
La decepción es como el zumbido de un mosquito a tu oído, molesta, te desvela y te hace sentir impotente, y frustrada(o), te desequilibra, ya que no encuentras la forma de eliminar aquel zumbido diario, llegando convertirse en desprecio, rechazo y en el peor de los casos desamor.
Lo peor, es cuando no sabes como eliminar aquel elemento que te perturba diariamente, o no te atreves…temes sentir culpa posteriormente, y te inquietas cuando sientes que poco a poco se transforma en ira, rencor, tristeza, soledad y desesperanza, sintiendo un estado de insatisfacción,de infelicidad.
Lo mejor que te puede suceder, es que aquel mosquito decida buscar otro oído que perturbar.
Será al día siguiente, cuando abras los ojos, que te darás cuenta que al fin pudiste tener un sueño tranquilo.
“La ilusión es el primer paso hacia la felicidad y la decepción el último hacia el olvido”

De donde vengo, en donde nací y según las costumbres familiares que adquirí, lo más importante de las fiestas navideñas, es estar todos unidos.
Hacemos una fiesta de la fiesta; es decir, cada plan, cada idea se comparte, nos distribuimos las tareas, elaboramos los platos que se servirán. Cada cual elige lo que prefiere hacer, lo que se le da mejor, con entusiasmo y sobre todo con mucha alegría.
No puede faltar la música, que marca el ritmo de nuestro corazón, con la sazón de nuestros recuerdos de la infancia y mejorada por la experiencia, preparamos nuestros platos típicos.
Entre los agradables olores de los guisos, el calor del horno donde se hace la torta de pascua, las risas, el bullicio familiar, el hielo en el vaso donde saboreamos el ponche crema, que se sirve para la cata de su exquisito sabor…Todo sabe a amor.
Siempre recordamos a quien ya no está en aquella fiesta, pensamos que fue parte de esos momentos irrepetibles, que nos dejó una anécdota que contar, una alegría entre la tristeza, que nos permitirá seguir sonriendo.
Cuando me preguntan ¿Qué quieres de regalo estas navidades? Pienso en el regalo más espléndido del mundo…ese que Dios me ha permitido tener muchas veces, con mucho, con poco, con casi nada… pero con todo el corazón.
El amor de los que están siempre a mi lado, de lo que son y de los que no están presentes o están lejos. Ese, para mi es el mejor regalo de navidad.
Disfrutar del amor y la compañía de los seres que amas… ¡Es una bendición!
Aprovecha cada momento que te da la vida, recuerda que esta es efímera.
Navidad, es una oportunidad para entregar como regalo tu presencia y tu corazón.
Mis mejores deseos para todos ustedes queridos amig@s y que siempre puedan tener una Navidad…llena de mucho amor.

Es frecuente y natural, la impaciencia y la angustia que ocasiona esperar el momento exacto, el instante preciso; ese que requiere nuestra vida, ese que necesitamos y que no llega, que no sucede cuando creemos debe suceder.
La espera, provoca un desajuste interior, una mezcla de emociones que termina en ansiedad, frustración y muchas veces cólera, o ira desenfrenada.
¿Contra quién nos enfadamos?...Pues, contra la vida misma, contra nosotros.
Nos culpamos de no haber tomado decisiones en el momento que debíamos tomarla, de no haber aprovechado la oportunidad para rectificar nuestros errores, de no haber tenido el suficiente tiempo para abrazar a alguien que ya partió de este mundo; Y perdemos demasiado tiempo pensando que nunca llega el momento que deseamos.
Pero la realidad , es que nos cuesta mucho esperar, e irremediablemente, sólo la paciencia es nuestra única opción.
La vida parte de un principio básico: “no somos dueños del tiempo ni de las circunstancias, que rodean nuestra vida”. No podemos perder el norte y tomar el papel de víctima, o de victimarios de episodios que perturben nuestra equidad y equilibrio interior. La única salida es aprender que “todo tiene sus tiempo”.
Personalmente, cuando me inquieta la espera, de tantas cosas, que aún sigo esperando, leo una y otra vez, una lectura, de sabiduría, que siempre trae paz a mi vida y me hace reflexionar:
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se hace debajo del cielo tiene su hora.
Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado
Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar.
Tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de endechar y tiempo de bailar.
Tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntar piedras: tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse a abrazar.
Tiempo de buscar, y tiempo de perder, tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de cocer y tiempo de romper; tiempo de callar y tiempo de hablar.
Tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz”
(Eclesiastés 3/del 1 al 8.La Santa Biblia).
Al finalizar la lectura, llegarás a tener mayor claridad, sobre la importancia de no perder tu oportunidad en cada tiempo que te ofrece la vida, de observar que la vida que vives cada día, es el obsequio de la creación divina, que hay que aprovechar los tiempos de gozo, cómo aquellos en que podemos dar y recibir amor, abrazarnos con alegría, bailar sin sentirnos cansados, perdonar dejando nuestro corazón libre de rencor, sembrar, sueños, esperanza y hechos, con certeza, con fe, que recogeremos todo lo que anhelamos, sin dejar de aceptar que la vida también nos dará ratos no tan buenos, pero de estos, aprenderemos a valorar todo lo que nos tocará vivir.
Sobre todo, piensa, que todos esperamos algo, que tú no eres la excepción, y que cuando menos lo pienses será tu tiempo.
Cuando llegue ese momento, aprovéchalo al máximo, ya que cuando todo llega y tú has sabido esperar la recompensa es que será perfecto, porque era lo que tu anhelabas.
Yo, seguiré esperando, el tiempo que me corresponde para alcanzar mi recompensa. Estoy totalmente segura que me lo merezco, al igual que tú.
Estoy totalmente de acuerdo que la paciencia como dicen es de santos, o tiene raíces amargas, pero al final saboreamos su dulce fruto.
Recuerda que nada es eterno, ni lo bueno, ni lo malo.
Todo sucede cuando debe suceder ... ¡Todo tiene su tiempo!

No es lo mismo convertir la vida en un sueño
Que vivir el sueño de tu vida.
Vivir soñando es vivir en el aire, sin tocar el suelo.
Soñar mientras vives, es creer con firmeza que alcanzarás
La vida soñada.
Hay vidas cuyos sueños, se transforman en realidad
Hay sueños que nunca dejan de ser sueños
Difícil es una vida sin sueños, pero es fácil soñar.
Cuando sueñes, sueña con una vida segura, porque solo así tu vida, Será una realidad.
Aférrate a tus sueños, pero siempre afiánzalos al suelo.
Fija tus sueños con la fuerza connotativa de clavarlos a la realidad de la vida.
Evita pretender, que los sueños pueden fijarse con alfileres o mantenerlos sujetos en tu mano cerrada, para que no se escapen.
Te aseguro, que en algún momento se convertirán en espejismos.
O en otros casos, te cansarás y terminarás abriendo tu mano.
Esfuérzate por soñar, pero sueña siempre que solo tú, serás capaz de decidir que soñar.
Si quieres convertir tus sueños en realidad ...Empieza ya.

El dialogo es el proceso más civilizado dentro de cualquier ámbito de la comunicación interpersonal.
La RAE (Real Academia Española) define esta palabra como: Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos, y/o discusión o trato, en busca de avenencia.
Cabe hacer algunas preguntas reflexivas, antes de entrar en el tema:
¿Consideras que sabes dialogar? ¿Eres capaz de mantener una conversación, donde se toquen tópicos contradictorios a tus puntos de vista? ¿Crees, que siempre tienes la razón, y mantener un dialogo es perder el tiempo? ¿Temes perder el control de tus emociones, mientras mantienes una plática o conversación?
Si has respondido a todas las interrogantes afirmativamente...Es urgente, que aprendas a dialogar, de lo contrario, siempre tendrás problemas comunicacionales, lo que te conduce a entrar en la tipología de una persona conflictiva, irracional, y prepotente, cuyas relaciones interpersonales no son afortunadas, sumado a que tus buenos modales y educación terminan muy mal parados.
Pero, no te preocupes, todo en la vida tiene solución, claro todo depende, que quieras fortalecer esas debilidades y transformarte en una persona apta para mantener un dialogo sin llegar a discutir, cuando sientes que la pugna por tu verdad parece perdida.
COMO EVITAR LAS DISCUSIONES MIENTRAS DIALOGAMOS:
Hay quienes piensan, que la mejor forma de no entrar en discusión, es no dar oportunidad a que se produzca.
Su primero mandamiento es: Nunca hablar de política, ni de religión.
Otros, consideran que la mejor forma de evitar una discusión es: CALLAR, evitar la comunicación o simplemente cortar el dialogo, con frases como: “no quiero hablar de ese tema”,” Déjalo hasta allí” o simplemente levantarse y dejar a su interlocutor con la palabra en la boca.
Es decir, para este tipo de personas: “El camino fácil siempre lleva al mismo lugar” (pensamiento a sistémico). Evitar el problema, de que se nos vayan los tiempos, porque no somos capaces de controlar nuestras emociones en una plática, NO ES LA SOLUCIÓN , Solo es un sentimiento de COMODIDAD, donde el problema continua latente.
La verdadera solución sería darle la cara a la situación, dialogar y aprender a controlar esas emociones que nos desequilibra, el camino más sencillo es reconocer que somos parte de un problema, y afrontarlo.
Existen varias normas, que conocemos desde la infancia, hay que seguir aplicándolas en nuestro entorno, ya que forman parte de nuestro nivel sociocultural, la más importante es:
El Respeto: Debemos respetar a nuestro interlocutor, sin excepción. A veces, respetamos más a un extraño que a un miembro de nuestra familia; tal vez por ese tema de la confianza, pues no, el respeto tiende a ser mutuo, solo cuando damos el ejemplo.
El tono de voz: recuerda que quien grita nunca tiene la razón, pues hay que hablar con un tono de voz adecuado, hay una frase que dice “habla solo, cuando tu palabra sea tan dulce como tu silencio”.
Escuchar con atención: No existe dialogo, si no hay una actitud de interés hacia quien habla y hacia la búsqueda de un acuerdo o solución, a la situación que se plantea; dicen que Dios hizo el hombre, con dos orejas y una boca, con la intención que aprendiera a escuchar más de lo que es capaz de hablar. Tenemos que utilizar mejor nuestras orejas, No solo sirven para colgar pendientes o ajustar nuestras gafas.
El turno de palabra: Lo más difícil, es permanecer callados, mientras se tocan aspectos que disciernen de nuestros puntos de vista. Si logramos hacerlo, estamos actuando como seres racionales, interesados verdaderamente en buscar avenencia a lo que se plantea.
Elegir el momento oportuno: La prudencia es una excelente virtud, para un dialogo ameno y asertivo, nunca intentes establecer una plática si estás enfadado (a), o estresado (a), los resultados serán negativos.
Nunca dejes de decir aquello que consideras debe ser tema de conversación, ya que al ahogar tus palabras, ahogas tu voluntad, llenando tú interior de emociones desagradables.
En síntesis, dialogar sin caer en discusiones estériles, es una tarea de cada cual, en cualquier entorno donde interactuamos. El punto de partida, es aceptar que nadie es dueño de la razón.
Y recordar que la mejor comunicación es aquella que puede llegar al final y sellarse con un abrazo, un beso o una palmadita en el hombro, dónde quedaron aclaradas dudas, inquietudes o la solución que necesitabas.

Evidentemente, no se nace infiel, no está en la carga genética ni en nada por el estilo.
La infidelidad es un estado circunstancial provocado por una serie de estímulos externos que generan el despertar de inquietudes, emociones y pasiones, conduciéndote a romper un patrón de conducta, a través de una cadena de hechos.
Estos hechos, se fundamentan en: engaños, mentiras y silencios; por lo cual se induce, que “detrás de la infidelidad,” existe un conflicto que debe descifrarse, ya que este, es la causa que la origina.
Cuando empiezan a gestarse, las insatisfacciones, los vacíos, la decepción, la frustración ,el sentimiento de abandono, la falta de comunicación, el descuido personal y del hogar, la monotonía y otros emociones peores y similares, nace la liberación de la culpa para sentirse cómodo(a) a precipitarse en el círculo de la infidelidad.
El hombre, intenta disimular y mantener su relación clandestina, se justifica ante quien descubren su secreto, pero verdaderamente en muchos casos, lo que esconde, lo que no es capaz de asumir, es que ha fracasado en su matrimonio o relación de pareja.
Desde otro ángulo, es capaz de asegurar que ama s u mujer, pero no sabe explicar cómo entró en esta centrifuga. Se dice, en este supuesto, que atraviesa una crisis existencial, donde necesita probar su virilidad y fortalecer su autoestima.
En el mismo orden de ideas un hombre que reincide en constantes infidelidades, puede estar asociado a un problema de madurez emocional y al desconocimiento de lo que quiere o busca en su vida.
En cuanto a definir quiénes son más infieles los hombres o las mujeres, es una cuestión asociada a la cultura, la crianza, los valores y lógicamente las circunstancias.
La infidelidad femenina, según diversas investigaciones, surge cuando la mujer no se siente valorada, ni escuchada por su pareja, por lo que busca un confidente, un amigo que casi siempre se transforma en su amante.
Según encuestas realizadas a mujeres infieles, confesaron, que el motivo de su infidelidad era la falta de atención, de su pareja, y el tiempo que permanecían solas, lo que las impulsó a buscar otra forma de amor y de amar
En una pareja, de una forma tácita existe un acuerdo de exclusividad, pero este es susceptible de ser roto, por cualquiera de los dos, bien sea él o ella. Pero, es más común conocer infidelidades masculinas que las femeninas.
Una mujer es capaz de hacer público los cuernos que le ha montado su pareja, pero un hombre entierra este secreto y toma sus decisiones calladamente.
Otro tipo de infidelidad, es la asociada a las nuevas tecnologías, Internet, es el medio adecuado, a través de páginas sociales, Chats, surgen los romances cibernéticos.
El 20% de los matrimonios afectados por la infidelidad virtual terminan en separación y/o divorcio.
¿Cómo evitar ser un(a) Infiel?
No hay una receta, ni una píldora para la infidelidad, lo mejor es mirar con atención tú alrededor, y con mucho cuidado tu interior. Valorar lo que tienes a tu lado, nutrirse de las fortalezas de tu pareja, adaptarse, ceder, luchar y no arriesgar lo que has alcanzado.
"Sé fiel a ti mismo y así, de la manera como la noche sigue al día, serás consecuente con tus semejantes."

El ser humano vive en una constante búsqueda, pero en muchas ocasiones se pierde entre sus angustias, su insatisfacción, su frustración, cuando no encuentra lo que anhela.
Mira a su alrededor, pero no ve, oye pero no escucha, habla, queriendo convencer a otros pero no está convencido él mismo. Así puede pasar tiempo, tiempo que verdaderamente no ha vivido, por estar pendiente de sus luchas y propósitos personales.
En ese momento, es cuando sientes, que se apagan las luces y se encienden rápidamente, deslumbrándote...es allí, en esa efímera ceguera, que te das cuenta que tienes dos opciones:
la primera quedarte paralizado, en un estado de laxitud, donde el cansancio y la poca voluntad son barrearas insalvables, la segunda opción es despertar, moverte y retomar la dirección adecuada.
Pero, allí radica el problema, ya no estás seguro(a), ¿Será esa la dirección que te conducirá a encontrar lo que buscas?
Cuando nos dejamos avasallar, por nuestras propias emociones desencadenadas; simplemente entramos en caos…El estrés nos aniquila silenciosamente y nos envuelve en una sombra, y lamentablemente dejamos de emanar luz, y lo proyectamos. Esto, es rápidamente percibido, por quienes nos rodean: negatividad, pesimismo, rabia, frustración y tantas otras emociones estancadas.
Decidimos cambiar el panorama… volvemos a la búsqueda, a encontrar lo que hemos descubierto, necesitamos: ¡La Paz!, pero sin haber entendido que esa Paz que necesitamos, no está sino en nuestro mundo interior.
"Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón...ese es el verdadero sentido de la paz".
Cuando,sientas que no puedes controlar lo que te rodea,el paso más inteligente es aceptar que debes empezar a controlar tus emociones,una vez que lo logres,La Paz será tu mayor logro,y no tendrás que irla a buscar muy lejos ¡Empieza ya!
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